Las marcas están presentes en el día a día de todos nosotros, mucho más de lo que creemos. Un ejemplo de ello es el sector turístico, donde las ciudades utilizan el branding como si se tratara de una empresa. Este término se conoce como city branding, aunque también podemos oír hablar de branding territorial o place branding.

Esta rama marketiniana, consiste en aplicar los fundamentos del branding y las estrategias de comunicación a ciudades, países o estados con el objetivo de captar turistas y nuevos residentes, aumentar la reputación o incluso atraer inversores extranjeros.

Hasta hace muy poco tiempo, las ciudades tan solo tenían un nombre y un escudo oficial. En la actualidad es cada vez más frecuente que tengan también una marca, un logotipo, eslóganes específicos e incluso merchandising propio.

Este tipo de campañas no son algo nuevo. Aunque algunas ciudades encontraron su logotipo por casualidad, como es el caso de Hollywood (1923) o Las Vegas (1959) y que posteriormente se convirtieron en iconos, otras lo buscaron. En 1970, llegó uno de los mejores ejemplos de city branding formalizado en forma de logo y diseñado por Milton Glaser para la ciudad de Nueva York (por eso, mientras lees esto tienes el “I love NY” en la cabeza). Pero el city branding no tiene por qué ser un logo, y un ejemplo de ello es el Museo Guggenheim de Bilbao y como en 1997 con su inauguración demostró cómo construir la identidad de una ciudad a partir de la cultura.

Vayamos ahora a ejemplos más cercanos y recientes. ¿Quién no ha estado en la estación de Moncloa y ha querido “volver al paraíso” con las grandes pancartas de Asturias y sus paisajes? O quién no está planeando su viaje a Euskadi (si no lo ha hecho ya) para ver Rocadragón y transportarse a una de las series más vistas de los últimos tiempos.

Por último, hay que tener en cuenta que, aunque uno de los objetivos principales de las marcas destino es aumentar la reputación e imagen de un lugar, es importante que los primeros embajadores sean los ciudadanos. Por ello, es fundamental proporcionarles sentimiento de identificación y orgullo con el lugar que habitan.

La clave solo está en crear una marca de ciudad vinculada a la innovación, a la creatividad y la emoción a un público sobresaturado de mensajes de “copy-paste”. Un trabajo nada fácil.