Ya conocíamos el dicho “Una imagen vale más que mil palabras”. En la era de Whatsapp, Instagram y Snapchat, ¿quién se limita solo a las palabras en las redes sociales? Coincidiendo con la sustitución del arma por la pistola de agua en Google, queremos analizar el llamado “fenómeno Emoji” que está cambiando el modo en que nos comunicamos.

Los emojis han pasado de ser imágenes simples y graciosas para convertirse en el lenguaje de más rápida expansión en toda la historia. Pero, ¿puede clasificarse al código de emojis dentro de los lenguajes? Y, en el caso de que lo fuera, ¿es realmente universal? Según expertos lingüistas que estudian el fenómeno, como Vyvyan Evans, el Emoji no es una lengua como tal: nadie lo utiliza para hablar, no existe literatura en Emoji ni mucho menos se estudia su gramática.

Sin embargo, nadie parece discrepar en que es todo un sistema de comunicación. El hecho de que no sea una lengua hablada no es ningún impedimento para su evolución, puesto que hoy en día el texto en pantalla es una forma de comunicación esencial. Además, un tercio de los jóvenes de entre 21 y 24 años hace uso de los emojis en la mayor parte de sus mensajes de texto, siendo el tramo de edad que más tiende a utilizarlos. Aprovechando esta tendencia, Duolingo ya ha sacado un curso para aprender lenguaje Emoji, dirigido a padres, madres y abuelos de todo el mundo que quieran mejorar la comunicación con sus hijos y nietos.

Desde que aparecieran en 1999 en Japón, los emojis han sido tan demandados por los usuarios que ha ido ampliándose el número de caracteres año tras año.  Este “lenguaje” ha sabido adaptarse a la demanda de los usuarios y al pensamiento de la sociedad. Además del cambio del arma real por la pistola de juguete, acompañando al movimiento #NeverAgain en Estados Unidos, los grandes gigantes tecnológicos están planteando propuestas para seguir acercándose a la sociedad actual. Apple anunció su decisión de incluir también la diversidad funcional. Para ello, han diseñado 13 emojis que representan a personas con distintas discapacidades físicas.

Sobre la universalidad de esta “lengua”, nada parece claro. Hay quienes dicen que sí lo es, y los datos parecen darles la razón. El “Emoji enamorado” y el corazón se encuentran entre los 20 emojis más usados en todo el mundo. Sin embargo, la carita sonriente con lágrimas es el más utilizado, más de un 15% de veces presente en 427 millones de mensajes analizados. En 2015, “la cara con lágrimas de alegría” fue la palabra del año para el diccionario Oxford, sin siquiera ser una palabra, a la altura de términos tan populares como “selfie”.

Sin embargo, los emojis pueden tener distintos significados dependiendo del país. Por ejemplo, en Japón el “banco” significa “evadir responsabilidades, dada la similitud de “bank” con el término coloquial “bakkureru”. Además, han pasado a representar conceptos más allá del propio icono, como en el caso de la “mano pintándose las uñas”, que en el contexto influencer quiere decir “ignorar a los haters”.

Con más de 6 millones de mensajes enviados cada día, el Emoji se ha convertido en todo un sistema de comunicación global. Con tan sólo seis años de edad, parece ser ya el “Esperanto” del siglo XXI que dota de expresividad a nuestros mensajes.