Como ya comentamos en anteriores entradas, el packaging es una herramienta fundamental para el marketing. Hoy en día, los creadores de los embalajes ponen especial empeño en su diseño, ya no sólo para vender mejor en el mercado, sino también para transmitir ideas y mensajes. El packaging es la primera impresión que nos hacemos de una marca, por eso no es de extrañar que día a día las empresas vayan adaptando la forma en la que presentan sus productos para adaptarse a nuevas tendencias en nuestro estilo de vida, como son la responsabilidad con el medioambiente o tener hábitos saludables.

Es curioso pensar que en los albores de la industrialización el público valoraba de manera muy positiva los productos manufacturados por llevar un packaging uniforme y homogéneo, es decir, no se buscaba un valor añadido en el envoltorio. Por el contrario hoy en día, los clientes valoran mucho más que el packaging sea único y personalizado.

Una de las vertientes del embalaje más demandadas en la actualidad es el eco-packaging. No se trata simplemente de que sea fácil de reciclar, sino de que todo su sistema de producción apueste por la sostenibilidad: reducción del tamaño del embalaje, empleo de materiales procedentes del reciclado, sustitución de plásticos por papel y cartón… Sin embargo, esta tendencia no limita en absoluto las posibilidades del packaging, que puede tener un acabado estético inmejorable.

Un brillante ejemplo de eco-packaging es el realizado por un alumno de la Arts University College de Bournemouth, quien creó un tipo de papel plantable para elaborar el etiquetado de verduras y empleó el troquelado de las letras para evitar las tintas contaminantes.

No hacen falta complejas invenciones para resultar en grandes packagings. Prueba de ello es el envase de pizza que, con unas simples perforaciones, sirve tanto para guardarla en el frigorífico como para degustarla en platos individuales. El secreto reside en su funcionalidad y además, en que el usuario puede alargar su vida útil antes de reciclarlo.

Adoptar esta nueva tendencia no significa que haya que olvidar las consideraciones de siempre: la buena legibilidad del etiquetado, que sea llamativo y que por supuesto represente a la marca, a través del logotipo y la paleta de color correspondiente. Como herramienta de comunicación que es, el packaging debe tener el poder de llamar la atención, cautivar e incluso emocionar.

En definitiva, un packaging responsable es aquel que es capaz de conjugar ambas tareas: la de otorgar algo positivo a la sociedad y la de hacer llegar un determinado mensaje al cliente. Desde Bendito Dilema, te asesoramos para que cumplas con los objetivos que te planteas en tu empresa y te proponemos soluciones de packaging efectivas que se ajusten a lo que estás buscando.